Escritura Creativa

Ahora comprendo a Kranz Kafka.

Anoche, aproximadamente a las diez con treinta minutos, la reacción alérgica causada por la bendita y famosa pulga que me cercenó el cuerpo hace cuatro días, se convirtió en la protagonista de la noche. En unos cuantos minutos comenzaron a brotar en mis brazos, piernas, cuello y espalda cualquier cantidad de «ronchitas». Me sentía como un tubérculo, sólo que en este caso cada nudo era caliente, quemaba, y desde luego, tenía dolor porque la piel se me estaba estirando. No sé quién se asustó más, si mi familia o yo, lo cierto es que viví momentos de tensión porque no sabía si iba a terminar pasando la noche en el hospital. Al cabo de un par de horas me puse bien, gracias a la acción de mis tres mejores amigos (predín, Clarityne y Cord-Dome) y la de una inyección.

Parece que estoy empezando a comprender mejor La Metamorfosis de Franz Kafka. Procuraré no estar descalzo en lugares donde haya tierra, no sea que salga una raíz de estos tubérculos, digo, al estilo Kafka.

Con mejor humor, pero alerta,

Desde La Capital de La Luna.

Hugo

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